Si tuviera que resumir mi CV en un párrafo diría: estudié física porque quería ir a la raíz de las cosas a través de las matemáticas, fui profesor de la ESO porque quería enseñar cosas, volví a la Universidad porque gané una prestigiosa beca predoctoral de la Generalitat pero me marché de allí a los tres años porque me descorazonaba la rigidez y la lentitud del sistema. Me metí en Intervida después de la Intervención Judicial como hombre de confianza de uno de los Administradores Judiciales y llevo dos años ayudando limpiar la reputación de esta ONG. Mientras tanto me he volcado en aprender herramientas digitales, en completar mis estudios de inglés en la Escuela Oficial de Idiomas y en cultivar mis habilidades comunicativas escribiendo un libro, participando en un programa de radio e impartiendo cursos de verano para profesores. No obstante, gracias al desarrollo de las Redes Sociales, hay una parte del CV, nueva para mí hasta ahora, que me parece especialmente interesante. Se trata de las recomendaciones, es decir, aquello que los demás opinan de tu trabajo. Es cierto que el autobombo está a la orden del día y que nadie publicará recomendaciones desfavorables. No obstante, leer lo que la gente halaga, aunque no proporcione información sobre los defectos, puede dar pistas sobre las virtudes de la persona.
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